lunes, 24 de marzo de 2014

REESCRIBIR UNA FRASE: "AQUÍ TERMINAN NUESTROS AFANES".



En la fachada de acceso al Cementerio Municipal de Beas, aparece un epitafio muy conocido por todos los beasinos, del cual mi padre me habló en muchas ocasiones, y quizás por ello, ha llamado mi atención desde niño. Esa inscripción afirma, en letras de cerámica bicolor algo que parece muy apropiado para el lugar al que se va a acceder: AQUÍ TERMINAN NUESTROS AFANES



           
Muchas veces he reflexionado sobre esa aseveración, aparentemente muy acertada para un camposanto, para un lugar de despedida de la vida, donde se inicia el camino del recuerdo. Y quizás, por esto último, he llegado a la conclusión de que, definitivamente, no es la dedicatoria más ajustada para este espacio, y debería ser reescrita nuevamente, para añadirle una simple partícula, una negación: AQUÍ NO TERMINAN NUESTROS AFANES, al menos no para todos los que reposan en ese lugar.

            Traigo estas reflexiones a este espacio de comunicación, porque con ellas quiero dar respuesta a algunas de las personas que en estos días han expresado su opinión en este mismo lugar de debate a raíz del obituario que dediqué a la figura de MANUEL RUIZ BANDO. Y lo he titulado así, precisamente, porque creo que la trayectoria pública de Manolo Ruiz, su labor política en este pueblo, no termina con su muerte. Ahí, en los muros blancos del cementerio no concluyen necesariamente sus afanes, y merece no sólo que su camino sea recordado, sino que, además, algunos de sus anhelos y deseos puedan ser retomados por los nuevos beasinos, especialmente quienes no conocieron su figura pública.

            Reclamar un reconocimiento público durante un funeral, como yo he planteado, hacia la persona de Manolo Cortegana, no es pretender utilizar su memoria para ninguna finalidad política, como ustedes expresan en sus opiniones. Manolo Ruiz “fue un hombre que puso por delante de los intereses personales y de partido, el interés del conjunto del pueblo. Vio con clarividencia y gran generosidad, que el bienestar y el mejor porvenir de todos pasaba por el consenso, sabiendo ceder en lo accesorio, para lograr acuerdos en lo fundamental”. Entrecomillo esta frase porque no es mía, se la he tomado prestada a otra persona. Esa frase tampoco se ha pronunciado para referirse a la figura de Manolo Ruiz. Pero la traigo hasta aquí porque puede definir perfectamente el itinerario público y de servicio al pueblo de Beas que realizó el que fue nuestro primer alcalde elegido democráticamente después de más cincuenta años. Y además, la aporto en este texto porque se ha empleado en estos días para describir la trayectoria pública y política de otra persona muy importante para la consolidación de la vida democrática en este país, quien fue el primer presidente elegido por los ciudadanos tras aprobarse la Constitución de 1978. Me refiero a Adolfo Suárez González. Persona que, casualmente, también ha fallecido en estos días, y va a recibir muchos reconocimientos públicos, expresados en numerosos artículos de opinión en multitud de medios, sin que por ello nadie de quienes lo estén suscribiendo, están intentando hacer un uso político de su figura, ni hayan tenido que erigirse necesariamente en portavoces de la familia del finado. Sencillamente lo hacen –como ha sido mi intención- porque consideran que es necesario.

            Ha sucedido, y está acaeciendo, igualmente en estos días con otra persona que también fue alcalde de su pueblo, y muy querido por la generalidad de los vecinos. Me  refiero a Iñaki Azcuna Urreta, Alcalde de la ciudad de Bilbao. Al que personas de todos los sectores políticos y sociales de la ciudad le han rendido los honores que correspondían a un hombre que, como Manolo Ruiz, supo lo que significó el diálogo y el acuerdo para llevar adelante metas duraderas para la ciudad y para su pueblo. Y va a recibir esos homenajes sin necesidad de que esté reconocido como Hijo Predilecto. Y no por ello van a usar, como ustedes afirman, su figura para ningún interés político.
           
            Tal vez, lo que sucede con sus afirmaciones, es que tratan de excusar lo que sencillamente es injustificable, y no es otra cosa que la gran indiferencia (por no calificarla de otra forma que me apetece decir) de un equipo de gobierno que no ha sabido estar a la altura de las circunstancias, y ha expresado esa indiferencia “con el silencio”, que no es exactamente lo mismo que “en silencio”, Lla respuesta más triste que alguien puede recibir.

            Y más cuando esa persona ha sido distinguida como Hijo Predilecto de Beas, un reconocimiento otorgado en su momento por la totalidad de los representantes de los beasinos en el Ayuntamiento, por que respondía a un sentimiento generalizado entre los vecinos del pueblo. Por tanto, y pongo un ejemplo, al igual que hoy, lunes, 24 de marzo de 2014, ondean las banderas a media asta en el balcón del Ayuntamiento, porque ha sido decretado luto oficial en el conjunto del Estado por el fallecimiento de Adolfo Suárez, también hubieron de lucir de la misma forma el día de las exequias de Manolo Ruiz, porque era Hijo Predilecto de Beas. Pero, tristemente, nadie al frente de la corporación municipal tomó esa decisión. Nadie. Y esa opinión no es solo de Diego Lorenzo Becerril, también la expresaron durante las exequias, otros de los presentes, personas de gran peso en la vida pública de esta tierra, como, por ejemplo, José Antonio Marín o Carlos Navarrete, por citar algunos ejemplos.

            Pedir esos gestos (y otros que se podían haber realizado, desde unos simples ramos de flores, hasta un funeral público) no es querer hacer uso político de nadie. Es sólo expresar agradecimiento hacia una persona que aportó mucho a este pueblo.Como lo puede hacer una hermandad con un hermano (sobre todo si está reconocido como hermano de honor), o lo puede hacer una peña o asociación con un socio (y más cuando lo es de honor).

            ¿Conocen ustedes a Rafael Pérez Pérez, Esteban Mora Hidalgo, Rafael Castilla Muñoz o a Juan Cuesto Vizcaíno? ¿No sé si han odio hablar de estas personas, así como de otra larga decena de nombres de personas que aparecen en el mausoleo existente en el interior del cementerio de Beas? Pues bien, yo conozco y sé quiénes fueron porque Manuel Ruiz Bando decidió en su momento, junto a otros representantes de los beasinos, que sus afanes tampoco terminaban con su muerte, y quisieron rendirles homenaje con este panteón. Y no pienso que por ese gesto Manuel Ruiz estuviese haciendo un uso político de ningún fallecido. Sencillamente pienso que lo hizo porque consideró que era un gesto de justicia política.

            ¿Saben ustedes quien fue Antonio Rodríguez Waflar? Yo creo que su figura es hoy conocida por muchos beasinos gracias a que Manuel Ruiz también decidió, junto a otros concejales beasinos, rendirle homenaje con la rotulación de su nombre en una de las calles de Beas. Y, vuelvo a repetirles, no por ello entiendo que con ese gesto estas personas quisieran hacer un uso político de una persona fenecida. Lo que sencillamente juzgo es que ese homenaje fue una manera de hacer memoria histórica, sin necesidad de leyes que obligasen a ello..
           
            Pero es más, yo soy de los que piensan que a las personas, si es posible, se les debe rendir esos reconocimientos y homenajes durante su propia vida. Como Manuel Ruiz  Bando lo recibió al concedérsele la Medalla de Oro de Beas. Acto en el que, tristemente, gran parte de las personas que integraban la corporación municipal tampoco estuvieron presentes. Posiblemente, según el criterio expresado por ustedes en sus opiniones, también tomaron esa decisión porque considerarían que era una utilización política de su persona.

            En este sentido les voy a contar algunos otros ejemplos. En alguna ocasión a este “Ilustrado Sr. Historiador”, como gentilmente uno de ustedes me nombra, se le ha pedido por parte de los responsables municipales de Beas que sugiriese nombres para algunos edificios y recintos del pueblo, por ejemplo el Parque, la Biblioteca, el Pabellón Municipal de Deportes o el Instituto de Enseñanza Secundaria. Y saben ustedes, siempre he propuesto nombres de personas, de beasinos y beasinas, que viven entre nosotros. Sencillamente porque creo que se merecen ese reconocimiento por su trayectoria pública. En su momento (creo que saben a qué fecha me refiero) elaboré un informe a raíz de una de esas solicitudes, para que el Instituto de Enseñanza Secundaria llevase el nombre de un beasino querido por todos, una persona vinculada al mundo de la enseñanza, y que, además, compuso la letra de un pasodoble que considero se ha convertido en el himno de Beas (aunque no lo sea de modo oficial), un himno popular, cantado por todos los beasinos cada año, y que, por ello, sencillamente, consideraba que el nombre de "Poeta Manuel Gerardo Bando" era el más adecuado para ese centro educativo. Tristemente mi propuesta no prosperó, y se optó por un nombre “neutro” como es el actual. ¿Estaba usando yo entonces el nombre de Manolo Gerardo para algún fin político? Respondanse ustedes mismo. Lo que sí es cierto, es que una decisión política, entonces, como ahora, impidió ese reconocimiento público, como ha sucedido en estos días con Manolo Ruiz.

            La opinión que yo he vertido en el blog es, sencillamente, mi opinión, como cualquiera de ustedes puede tener la suya sobre esta cuestión, y así la han expresado, aunque sea ocultándose bajo un pseudónimo, o detrás de un anónimo. No me he erigido en portavoz de nadie. Es sólo mi opinión. No voy a entrar a comentar el sentir de la esposa de Manolo Ruiz, aunque lo conozco. Tampoco le voy a expresar la opinión que el propio Manolo Ruiz tuvo del acto de reconocimiento público que se le brindó al concedérsele la Medalla de Oro de Beas y ser nombrado Hijo Predilecto. También sé cuál era la sentir de otros de los muchos presentes en aquel acto, y que se acercaron a prestarle su reconocimiento y apoyo a Manuel, por encima de ideologías políticas. Sin embargo, lo que sí les digo es que no conozco la opinión de quienes estaban invitados protocolariamente a ese acto, pero declinaron acudir al mismo.

            Sobre el resto de los comentarios que ustedes expresan en el blog, me van a permitir que les responda con otro texto, en un espacio distinto de este cuaderno, sencillamente porque no creo que sea adecuado mezclar este recuerdo a la figura de Manolo Ruiz con otras opiniones que ustedes realizan son sobre mi persona.

6 comentarios:

  1. No por favor !!!.
    No a "volver a escribir lo ya escrito introduciendo cambios"
    No a "volver a escribir sobre algo dándole una nueva interpretación". "Lo escrito, escrito está"; nunca mejor dicho !
    Sugiero que esto no se toque. En algo somos singulares en el pueblo. Esto debió ser la venganza de algún arquitecto, de algún alguacil o alcalde, o de algún clérigo o albañil por algo. Dejemos la historia tal como es, no la toquemos que se puede transformar.
    Más bien es un enigma que los historiadores, con sus métodos deben averiguar, estudiar y definir. No hay porque darle el sentido que uno quiere que tenga y menos hacerlo coincidir con la teología reinante.
    Esto al menos sugiero yo. Yo hace mucho que descubrí el enigma y hasta me ha valido dicho epitafio para una historia novelada, que lejos de la imaginación que le puse, tiene todo los visos de verosimilitud y de lo anteriormente dicho.
    Seamos conservacionistas por favor en lo que hay que ser, y evolucionemos en lo que debemos evolucionar.

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    1. Totalmente de acuerdo contigo. Sólo he pretendido modificarla como recurso argumental, nada más. Esa frase es historia de este pueblo. Forma parte de nosotros. De nuestro patrimonio. No puede, ni quiero que sea modificada. Esa fachada, como la de la Casa de la Cultura, también está catalogada. Esperemos que nadie decida alterarla.

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  2. Carlos Navarrete está en silla de ruedas y no estuvo en las exequias, igual que tu, que debes tener malas informadoras. Pero dejemos descansar a los muertos en paz y vivamos el presente.

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  3. Me gusta la idea de tu blog y de cuantos personajes y paisanajes integras. Más si me permites una observación y aunque es tu opinión privada como tu expresas, a veces para ensalzar las virtudes de alguien no hay por qué ponerlas en contraposición con otras; eso se hace en el método experimental de la confrontación de datos y no en el del estilo del panegírico, porque el efecto que consigues (no se si es lo que pretendes?) es afear el estilo expresivo y claro luego queda lo que queda. Texto farragoso e ininteligible y susceptible de varias interpretaciones.
    Poner blanco sobre negro, como que no. No es elegante,

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  4. Adolfo Suárez Illana. «No voy a consentir que se utilice a mi padre para dar una bofetada a Don Juan Carlos», decía la pasada semana el que fuera candidato a la Presidencia de Castilla-La Mancha.

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  5. Ni esta frase del cementerio es singular, ni es histórica vuestra, esta frase cuelga antes que en el de Beas, en el cementerio viejo de Segura de la Sierra:
    https://www.flickr.com/photos/juliopas/5189763901/in/photostream/

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