BEAS A DEBATE.



PLATÓN EN EL QUIOSCO DE LAS CHUCHERÍAS.


       Decía hace unos días en este mismo espacio que quería responder a algunas opiniones vertidas en el blog por una persona que firma bajo el pseudónimo de “historias varias”. (véanse sus opiniones en la página principal del blog, en la entrada dedicada al obituario de Manuel Ruiz Bando).

        Antes de entrar de lleno en mis contestaciones, quisiera hacer una observación a modo de preámbulo. Este espacio de comunicación llamado “Beas, mi pueblo”, es algo personal que inicié para difundir, hablar y debatir acerca de nuestro pueblo. No es, por tanto, un medio de comunicación en sentido periodístico. Como autor que soy, no sólo expreso sentires personales en este espacio, sino que, además, quiero que otras personas puedan realizar comentarios sobre las entradas que yo firmo, porque creo que eso enriquece, generando debate público, aunque se haga anónimamente o bajo un pseudónimo. Sólo establezco un límite, cual es el respeto hacia las personas. Otros blogs creados por colectivos, grupos políticos, instituciones o personas de nuestro pueblo no permiten que se realicen comentarios directos a las entradas que en ellos se publican. Son matices y diferencias que hablan de distintas maneras de entender el valor de la opinión o del debate.

            Por lo demás, y antes de entrar al fondo de sus planteamientos, creo que la forma de expresarme en el blog es más ética que la suya, sencillamente porque lo hago con mi identificación personal. Usted, en cambio, lo hace amparándose bajo un pseudónimo “historias varias” que, bienvenido sea. Le agradezco, por ello, sus reflexiones, pero hubiese sido mucho más gratificante para mí saber a quién me dirijo.
           
            Entrado ya en materia, habla usted sobre el patrimonio del pueblo, aunque sólo aporta al debate, iniciado hace ya más de un mes, una observación sobre mi persona, para afirmar que “mis verdaderos fines no son la defensa del patrimonio histórico”. Es una aportación que le agradezco y valoro, pero creo que no contribuye al fondo de la cuestión. Creo que con su aportación solo trata de desviar el tema hacia otros propósitos, una salida que, permítame que le diga, es habitual cuando no se tiene nada que decir sobre un asunto.

            El escrito que yo dirigí a los beasinos, el “panfleto”, como usted lo califica, no tiene un sentido agresivo o difamatorio, para que pueda ser calificado como tal. Pero usted es libre de expresar con su opinión la calificación que considere oportuna. No obstante, y a diferencia de lo que suele suceder en un panfleto, ese escrito lleva mi nombre y apellidos, en cambio, sus comentarios en el blog, no tienen identificación personal, y yo, por ello, no le califico a usted de panfletista. En el escrito que repartí por el pueblo sobre el Patrimonio de la Plaza de España no expreso descalificaciones hacia nadie, por tanto, no sé por qué deduce usted que lo que me motiva  a actuar de esta manera en el odio hacia alguna persona. En cambio, en sus comentarios en el blog, sí que realiza usted algunas descalificaciones irónicas sobre mi persona, ¿puedo deducir que le mueve a ello algún odio personal?

            Entiendo que tengo derecho a opinar y solicitar a los gobernantes municipales aquello que considero oportuno. Lo triste es que esos representantes de los ciudadanos no respondan a las comunicaciones y peticiones que les realizamos, aunque esas repuestas manifiesten un sentido negativo, como usted dice. Lo que sucede es que todavía este que escribe, así como las personas que rubricaron el manifiesto en defensa del Patrimonio de la Plaza de España, estamos esperando una contestación, aunque sea simplemente de recibo, o negativa. De momento, es el silencio la que hemos obtenido. Y no lo comprendemos, sobre todo, porque el máximo representante de los beasinos, el alcalde, se comprometió públicamente a dárnosla en un medio de información pública el pasado 17 de febrero (sí quiere escuchar esas declaraciones del alcalde, sólo tiene que moverse en este mismo blog para hallarlas). El silencio hasta puede ser una respuesta legal como usted dice, el silencio administrativo, pero, permítame que le diga que considero que no es la respuesta más adecuada para las peticiones o comunicaciones (que no denuncias) que les plateamos los ciudadanos.
           
            Al  hilo de lo anteriormente dicho. Tengo lo suficientemente claro determinados conceptos, como “origen” (concepto geográfico), “empadronamiento” (concepto administrativo), “ciudadanía” (concepto político) o “identidad” (concepto cultural y social). No los use usted para tratar de confundir a las personas o para restar legitimidad a las actuaciones que las personas puedan iniciar ante las administraciones públicas. Esas son nociones que tienen igual de claro otros beasinos cuando viven y trabajan en un lugar distinto. Así le podía citar algunos nombres de personas de este pueblo, de Beas, que se han presentado a las elecciones municipales y residen en otro municipio por cuestiones administrativas (colegio, hipoteca, circulación de vehículos, servicios sociales...), pero no por ello estas personas dudan de su identidad beasina.

            En otro orden de cosas, entremos a debatir sobre el concepto que usted plantea de “democracia”. Lo podemos hacer desde planteamientos teóricos, como usted hace, pero también desde la vida real, como más adelante le sugiero. Para definir el concepto que tengo de democracia, no necesariamente debo recurrir a Wikipedia, como usted ha hecho. Madurar ese concepto no es cuestión de “cortar y pegar”, sino de interiorizar. Usted se ha limitado en el párrafo que expone, a trasladar a su comentario exactamente lo mismo que se indica en la enciclopedia virtual. Y para hacer valer con más peso sus argumentos, recurre a algunos de los grandes teóricos que históricamente han aportado sus reflexiones a este concepto, y que aparecen recogidos en la propia enciclopedia: Platón, Aristóteles, Tomás de Aquino, Madison o Savigny. ¿Sabe qué suele pasar al obtener la información sólo en la Wikipedia?, pues que, en ocasiones, nos quedamos solo en lo anecdótico. Reconozco (aunque no siempre comparto) la aportación de estos autores al concepto de democracia. Hay un pequeño detalle que usted no ha tenido en cuenta: se ha preguntado ¿qué concepto de ciudadanía tenían todas esas personas que usted cita?, ¿quién o quiénes eran los sujetos de derechos políticos de la democracia que ellos defendían? Averigüe quién era un ciudadano para Platón en Atenas, y qué derechos tenía aquella persona que no era considerada como tal; estudie cómo para Tomás de Aquino, como antes para Aristóteles, la ley natural encontraba el límite para los derechos del hombre en la ley de dios; analice porqué Madison, uno de los padres de la democracia norteamericana, era un ferviente esclavista; o estudie quién encarnaba el “espíritu del pueblo” que defendía Savigny en la Alemania previa a su unificación, y cómo esas ideas influyeron en la posterior expansión imperialista alemana por Europa, incluida la etapa del nacionalsocialismo, con Hitler a la cabeza. Por tanto, no me sugiera lecturas de obras históricas para insinuarme que yo desconozco qué significa la democracia representativa y participativa de los tiempos presentes, del siglo XXI.

            Lo de Wikipedia le ha quedado muy bonito y vistoso, pero ese es el gran problema de la gran enciclopedia virtual, que es de fácil acceso y lectura, y nos puede venir muy bien para defendernos en algunos temas, pero que no entra en el fondo de las cuestiones planteadas, sobre todo cuando las entradas no se leen en profundidad, como parece haber hecho usted. Si hubiese avanzado en su lectura de “democracia” en la Wikipedia, podría haber llegado a teóricos de los siglos XIX y XX, así como a la gran diversidad de apellidos que tiene la idea de democracia (liberal, socialista, representativa, parlamentaria…) algunos de ellos más cercanos a la formulación actual en Europa Occidental.

            Y ya sólo, para que usted comprenda que el concepto de democracia no es un concepto estanco, y como tal evoluciona con el tiempo, le voy a sugerir una lectura, la de las actas del Congreso de los Diputados de 1933. Con esa lectura comprenderá los esfuerzos que hubo de hacer una ferviente demócrata, como lo fue Clara Campoamor, para convencer a otros apasionados demócratas, algunos compañeros de su partido, para hacer extensivo un derecho básico de los principios democráticos, como es el sufragio, a la mujer.

            Por tanto, no es necesario que se retrotraiga hasta Platón y la democracia ateniense para hablar de ciudadanía, sus derechos y su representación, pues parece que, con todos mis respetos, usted usa a Platón (y demás autores que cita) como si estuviese en el quiosco de las chucherías, es decir, cómo una golosina, un oropel, que solo aportan azúcar a sus argumentos, pero ninguna proteína, ninguna vitamina, ningún fundamento.

            Por lo demás, y para no aburrirle más con el concepto de democracia. ¿Ha oído hablar de otro de los adjetivos de la democracia, la “democracia participativa”, como un paso hacia delante de la “democracia representativa” de la que usted hace alarde? Sólo tiene que ojear de vez en cuando los medios de comunicación para entender que hay muchos ciudadanos que exigen más participación en la vida política, y que esa participación no se limite al voto en las urnas cada cuatro años. Entre las demandas de estos colectivos sociales se encuentra las llamadas “listas abiertas”, como alternativa a las actuales listas cerradas, que tanto defienden la oligarquía de los partidos políticos tradicionales. Si esa opción estuviese implementada en España, seguramente, los ciudadanos tendrían más mecanismos de participación democrática. Y, tal vez, sólo tal vez, algunos de quienes hoy se sientan en los once sillones de concejales en el Pleno Municipal del Ayuntamiento de Beas, no estarían ocupando uno de esos asientos. Y, seguramente, esos representantes escucharían y responderían de otro modo a las comunicaciones que los ciudadanos les planteamos.
           
            Y al hilo de esto, lo que también le puedo asegurar que si en el Ayuntamiento de Beas algunos de los mecanismos que exigen estos ciudadanos estuviesen implantados, las cuestiones sobre el Patrimonio se hubiesen resuelto de otra manera. Solo le pongo un ejemplo, si el Consejo de la Biblioteca de Beas, aquel, por cierto, creado ya hace muchos años por Manolo Ruiz, no lo hubiesen dejado morir los actuales políticos locales, posiblemente, ese adosado a su fachada (el quiosco para “sus” chucherías) no se hubiese construido, como tampoco se hubiese cerrado una de las salas de lectura de la biblioteca, o se podría haber adaptado la biblioteca a las nuevos recursos digitales.

            En otro orden de cosas, no siembre usted dudas sobre las plataformas de ciudadanos, sobre su “legalidad” o “legitimidad”, sobre su carácter representativo,.. O, sencillamente, sobre el “abuso del derecho de opinión”. Puede usted dudar, con toda legitimidad, acerca del número de personas que integran una plataforma o un colectivo, pero no lo haga sobre todo lo anterior, porque me recuerda usted a otros ”demócratas” de este país que últimamente siembran dudas sobre el alcance de algunos derechos constitucionales, como el de opinión, huelga o manifestación.  La iniciativa ciudadana que ha presentado esta petición al Ayuntamiento tiene los mismos parámetros de legitimidad que aquellas otras que existieron en este pueblo en el pasado, para exigir un médico permanente, la instalación de un semáforo, o frenar el debate en una moción de censura. Si bien es cierto que, en este último caso, esa plataforma no podía impedir el debate, sencillamente porque los mismos mecanismos de la “democracia representativa” que usted tanto defiende, contemplan la moción de censura como procedimiento de control en los sistemas parlamentarios.

            Me gustaría que, al igual que recurrió al diccionario de la RAE para solventar dudas ortográficas, también lo haga para las de carácter semántico que parece tener, pues parece que usted confunde el significado de algunas palabras. Me refiero, por ejemplo, a la “legalidad” que, para no entrar en más profundidades, le recuerdo la solventa el poder judicial, no los gobernantes o los políticos, pues, ya que tan demócrata se siente, supongo que conoce el principio básico de separación de poderes en cualquier democracia.  Por eso no afirme alegremente que “el que esté gobernando… tiene la capacidad legal” de algo. No sea usted juez y parte.

            Sobre la “moral” de los gobernantes, que es otra capacidad que usted les atribuye, no voy a entrar, sencillamente porque creo que ese tema daría para un amplio ensayo, y existen muchas publicaciones sobre ello. Ya que le gustan los clásicos, le voy a recomendar a David Hume y sus ensayos sobre moral y política. Pero, para cuestiones más contemporáneas, le recomiendo una gran obra “Constitución y Democracia”, editada recientemente, en el año 2012, por la UNED, donde encontrará grandes aportaciones no sólo sobre moral y política, sino también corrupción, derecho de opinión, participación ciudadana, o la representación política que tanto le preocupa.

             Voy a otros dos conceptos que usted también parece confundir, “credibilidad” y “legitimidad”. No son las urnas las que otorgan “credibilidad” a las personas. Para aclarárselo, me va a permitir que le argumente este razonamiento con varios ejemplos. Hay un beasino que ha opinado en este mismo blog con su nombre y apellidos –a diferencia de usted-, me refiero a Manuel Jesús Muníz, no creo que porque se haya presentado a las elecciones municipales y no haya obtenido la confianza mayoritaria de los beasinos, sea una persona que no tenga credibilidad. La credibilidad se gana o se pierde cuando uno actúa no consecuentemente con lo que ha ido diciendo, o así es percibido por alguna persona. Para usted, yo, Diego Lorenzo Becerril, puedo tener poca credibilidad, como de hecho lo afirma, pues usted percibe que no soy una persona creíble por lo que digo y lo que hago. De igual modo, para mí, puede perder credibilidad la persona del alcalde, Guillermo Rivera, cuando me dice en un programa de radio que va a contestar a mis escritos sobre el Patrimonio, y han transcurrido más de cinco semanas de esas palabras, y aún no se he recibido ninguna respuesta.

            Por otro lado, respecto a la “legitimidad”, en política ese don lo otorgan –y retiran- los apoyos, los respaldos a las ideas, los aplausos a la gestión pública, etc. Es un concepto que habla de personas que llegan al poder respaldados por la mayoría, y hasta ahí estamos los dos de acuerdo. Pero, también es un concepto que habla de que esas personas que tienen la legitimidad para gobernar, lo deben hacer de modo legítimo, cumpliendo las normas, no gobernando simplemente porque les han votado la mayoría, y ahí es donde empieza nuestro desacuerdo. Recurro nuevamente a los ejemplos, si usted hubiese seguido avanzado en Wikipedia en el concepto de democracia, habría alcanzado a leer lo que se dice “oclocracia”, un concepto de la etapa de Platón. Y podría haber encontrado un ejemplo clarificador, de cómo la democracia representativa de la que usted habla, abusando de la mayoría, puede terminar criminalizando a una minoría. Así, por ejemplo, los homosexuales, han sido criminalizados en países de gran trayectoria democrática, como puede ser el Reino Unido (con la figura destacada de Oscar Wilde), donde sufrieron persecuciones auspiciadas por leyes emanadas de la mayoría parlamentaria legitimada en las urnas. Y para no irnos con ejemplos lejanos en la geografía o la historia, le pongo otro más cercano, cuando esta plataforma presentó las comunicaciones sobre Patrimonio en el Ayuntamiento, lo hizo porque entendía que se estaba actuando contrariamente a como las Normas Subsidiarias dicen que se debe actuar con el Patrimonio catalogado en ellas, y estaba legitimada para hacerlo. ¿No pueden sentarse los responsables municipales a escuchar? ¿Es legítimo o no que los ciudadanos que han firmado el manifiesto de apoyo al Patrimonio de Beas acudan a otros procedimientos igualmente legítimos ante la falta de respuesta a su solicitud por parte del gobierno municipal legítimamente establecido? Sobre la legalidad del asunto será el poder judicial quien decida.

            Una última reflexión sobre legitimidad. Parece, según su modo de proceder, que las manifestaciones de participación ciudadana que en los últimos tiempos se están desarrollando en España, no tienen legitimidad alguna, pues actúan, según su criterio, contra el poder otorgado legítimamente por la mayoría de ciudadanos a un partido para formar un gobierno legítimo. Así es como usted ve todos estos cauces de participación en los que los ciudadanos exigen una democracia más real, ¿sin legitimidad?
           
            Por lo demás, cuando usted habla de gobernar, claro que las decisiones de quien gobierna no siempre tienen que tomarse por consenso con los otros representados en el Ayuntamiento. Totalmente de acuerdo. Lo que sucede es que hoy, a diferencia de hace treinta y cinco años, el consenso, la concordia, se ha convertido en algo extraordinario, y entonces era algo posible, buscado y deseado. También puede suceder que los políticos actúen así, sencillamente, porque los ciudadanos tampoco estamos buscando ningún consenso, muchos no quieren concordia. No obstante, yo soy de los que piensan que para que las decisiones perduren en el tiempo, es importante buscar un amplio consenso al tomarlas. Valga este ejemplo, cuando Iñaki Azcuna, (el que le citaba en otra de mis respuestas) el Alcalde de Bilbao recientemente fallecido, apostó por la transformación urbanística de la ciudad, buscó el acuerdo con todos los grupos políticos. Y gracias a ello la ciudad ha visto modificada y mejorada su fisonomía, recuperando, por cierto, buena parte de su patrimonio histórico y poniéndolo en valor. Así es como se hacen las cosas cuando se tiene voluntad de que se hagan para todos y perduren en el tiempo.

            Al resto de cuestiones que usted planteaba en sus comentarios sobre mí persona,  le voy a responder en unos días en otro escrito. Gracias por sus aportaciones. Enriquecerán siempre el debate.

5 comentarios:

  1. Diego, una vez leí que escribiste que en este pueblo solo tienes dos posiciones " o conmigo o contra mí". No puedo comprender que puedan calificar como odio, una propuesta legal de un colectivo de vecinos de Beas, a los que nos parece mal la construcción ilegal del quiosco, que afecta a la conservación del Patrimonio Histórico de nuestro pueblo. Nuestro pueblo, por supuesto, que nadie pueda creerse en el derecho de quitarte tu identidad de beasino. Ojalá tus ambiciones fueran las que te atribuyen el comentarista de tu blog, a muchos nos encantaría. Un beso.

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  2. Dios mio... Basta... Basta... No soporto más estos rollos interminables... Por favor no invitarme nunca más a entrar en estas páginas... Soy un inculto y me encanta. Dejadme en paz!!! Poned un cartelito en el inicio: "Blog sólo apto para personas Cultas y Ociosas"... Si tuvierais que doblar la espalda en la fresa o en el campo no tendriais tiempo para tanta palabrería, pero así es la vida. Mientras unos se revientan trabajando otros se dedican a repetir palabras que leyeron de alguien que también hizo lo mismo. Hasta nunca.

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  3. Dedicar un tiempo a la reflexión no creo que sea de incultos, ni de ociosos. Supongo que Diego tiene su trabajo, como todos, y se dedica a esto en su tiempo libre.
    Dudo que tu te dediques a doblar tanto la espalda cogiendo fresas.
    Recuerda una cosa: para que puedas tener descanso semanal, derechos laborales, prestaciones por desempleos, jubilación, etc, etc, antes... mucho antes, alguien, muchos alguienes, se dedicaron a pensar, reflexionar y escribir...

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  4. Del análisis del etiquetado de este blog, es sorprendente como sólo dos apartados tienen más artículos. Y en concreto superior a dos dígitos, todos los restantes de uno solo.
    Ayuntamiento de Beas con 12 y Guillermo Rivera Rosario con 10.
    Usted mismo.

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  5. Y si ponemos a Platón y al Quiosco de las Chuches en medio de la plaza. Estorbaría el paso de las cofradías.? Y si las capilla de San José que es un adosado posterior se quitase? Y si la tómbola parroquial que es un pegote corriera la misma suerte? Queremos el kiosco de Carmen a la antigua usanza. Anda que no!!

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